Cuando me tocó el finde en Andorra con Mitbaby, aparte de no dar crédito a mis ojos y ponerme súper contenta, primero pensé “uff, tienes que buscar canguro para los peques o pagar un extra para que vengan” y cuando vi que ese fin de semana mis suegros no estaban ya empecé a pensar que no podríamos aprovecharlo. Pero no había caído que si el eslógan de Mitbaby es “salir con niños ahora será más fácil” tenía que ser porque evidentmente, el finde era gratis para 4! Y así fue! Un finde con niños fantástico sólo por hacer una recomendación en su web. Os animo a que lo probéis ya que a menudo hacen este tipo de sorteos y como podéis ver, a veces toca!
Preámbulos aparte, os cuento.
Hicimos campana del cole y trabajos por la tarde para poder aprovechar mejor el finde y no pillar colas en la carretera y a las 5 ya estábamos en Ordino pisando nieve (estaban las calles cubiertas) y buscando el Hotel Sta Bárbara. De camino al hotel vimos una cafetería-pastelería que nos llamó mucho la atención y ya supimos donde merendaríamos antes de ir a la piscina
El hotel Sta Bárbara se encuentra en pleno casco antiguo, junto a la Iglesia, preciosidad románica que lucía un enorme pesebre en su puerta y en el que tuvimos la tentación de meter al peque en la cuna del niño Jesús (porqué era de dimensiones reales, jeje) pero por suerte estaba protegido…



Al llegar al hotel una mujer muy sonriente y amable (que después supe que era de Suecia pero hablaba catalán, español, inglés y francés como si fuera nativa) nos atendió muy amablemente, nos dió la llave de la habitación y nos preparó las invitaciones gratuitas al Centro Deportivo Ordino para que esa misma tarde pudiéramos ir a la piscinita… El peque ya no paraba de repetir “pixxxina, pixxxina” mientras subíamos a la habitación a instalarnos.
Al entrar a la habitación vimos que era un dúplex en toda regla. Al entrar, un baño pequeñito con media bañera, una habitación doble, rústica, muy sencilla i agradable, con armario empotrado y cajonera y al fondo unas escaleras de madera que conducían a la habitación superior, calcada a la de abajo, también con su baño y televisor pero con dos camas individuales en lugar de una doble.
Grandullón exclamó
- Esto si que es un hotel!
- ¡Por qué? – le pregunté yo
- Hombre mamá, con escaleras y todo, como en casa!
Las escaleras era muy empinadas y decidimos que en lugar de dejar dormir a los peques arriba (por si acaso al peque se le ocurría accidentarse a media noche por las escaleras) nos partiríamos y dormiríamos mamá y peque abajo, papá y grandullón arriba (gajes de viajar en familia).
Acto seguido nos fuimos a merendar y hacia la piscina… El CEO es un espacio muy moderno al lado de la oficina de información turística (a 2 minutos del Hotel) con gimnasio, piscinas, zona de relax y una zona de cafetería con txikipark incluído (ideal para ir en familia). Había 2 piscinas, una de enorme para hacer metros nadando (que es lo primero que hizo papá al tocar el agua) y otra de más pequeña donde estuve yo jugando con los peques. Saltando, bailando, persiguiéndonos… estábamos solos en ella y fue como tener piscina privada! Cuando papá se cansó de nadar, se quedó con los peques y yo me fui a relajarme a la zona spa. Un par de saunitas, unas duchas de diferente temperatura y un jacuzzi me dejaron como nueva.
Lo difícil fue convencer a los peques para salir de allí pero como al entrar al Club Deportivo vimos la piscina de bolas con tobogán, enseguida les hicimos entrar ganas de cambiar de registro. Si bien cuando llegamos la piscina de bolas estaba abarrotada de niños, una vez duchados y cambiados tuvimos la suerte que todo el mundo ya se iba y otra vez estuvimos de lujo, como si el Xikipark fuera nuestro en exclusiva. Nos vino de perlas para que se secara bien el pelo y para acabar de pasar el rato antes de cenar.
En el hotel nos recomendaron un par de sitios donde ir a comer, un bar tradicional “Cal Quim” que pintaba muy bien con su menú a base de platos tradicionales (y que estaba repleto de gente, muy buena señal de su calidad) y una crepería que al mencionarla ya no pudimos hacer cambiar de opinión a los peques. ¡Por suerte! Ya que el 9VERTICAL, como se llama la crepería, fue uno de los grandes descubrimientos de este fin de semana, y estamos seguros que algún día volveremos a ir.
Continuará…