Aparte la conmemoración de las festividades religiosas, entre las que
destaca, sobre todo, en el siglo XVII, la del Corpus y de las ocasionales motivadas
por algún fausto suceso, la toma de Granada, en 1492, y las fiestas de
rigor en las proclamaciones de los reyes, a los pocos años de la reconquista
de Málaga por los Reyes Católicos el 19 de agosto de 1487, se
establecieron, con todo honor y solemnidad las que, andando el tiempo, habrían
de venir a ser sus fiestas tradicionales.
En un principio, acordó el Ayuntamiento que la conmemoración
de la toma de la ciudad por los Reyes Católicos, empeñados, entonces,
en la guerra de Granada, se hiciera una fiesta anual el día de Santa
María de agosto o de la Asunción, asistiendo a las vísperas
y misa el Corregidor, Regidores y demás oficiales públicos, interesando
del Sr. Obispo que en el oficio divino se conmemorase aquel hecho dando gracias
al Señor por la victoria obtenida. Además se correrían
cuatro toros que tendrían la obligación de entregar los carniceros
que arrendasen las carnicerías públicas, cuya condición,
prevista ya por el Ayuntamiento, la había hecho constar al conceder el
abasto de las carnicerías públicas, en marzo anterior.

La Fiesta se verificó, como se acordara, el 15 de agosto de 1491 con
su procesión correspondiente, dándose una modesta colación
para las autoridades en la que se gastaron 557 maravedíes.
Al año siguiente, 1492, se rectificó la fecha, que quedó
fijada, ya de modo definitivo, por un estatuto dado por el Obispo de la diócesis,
en el que se establecía que, desde entonces, en adelante, perpetuamente
y en todo el obispado se celebrase de modo solemne la conmemoración de
la Reconquista de Málaga el 19 de agosto, día de San Luis, fecha
que en el año 1487 señaló la entrega oficial de la ciudad
y la entrada de los Reyes Católicos, de modo solemne en ella, habiéndose
verificado el día anterior la ocupación de la Alcazaba y fortaleza
y la entrega privada de la ciudad. Aquel año (1492) hubo procesión
solemne, con asistencia de todo el vecindario y procesión de velas de
cera, de a libra y media para el Corregidor y Regidores, y, solo de a libra
para los Jurados y demás oficiales del Cabildo. Hubo, también,
sermón y se corrieron los cuatro toros de rigor, sin cuyo aliciente,
ya, se les antojaba a los malagueños de aquellos tiempos que no podía
haber fiesta completa. No faltaba el detalle benéfico, pues las pieles
de los toros quedaban a disposición del Ayuntamiento, que las vendía
para, con su producto, socorrer a los pobres.
Continuó celebrándose la fiesta de la Reconquista el 19 de agosto
de cada año, adquiriendo cada vez mayor brillantez; y ya, en el siglo
XVII se iluminaban, profusamente, los balcones y ventanas de las Casas Capitulares,
se echaban cohetes y se daban vistas de fuegos de artificio. Se aumentó
el número de toros que se corrían y los convites y refacciones
se hicieron más espléndidos, agregándose al consabido refresco,
dulces, confituras y helados. En la procesión, el alférez mayor
de la Ciudad llevaba el estandarte real con que se ganó Málaga,
y de la Catedral salían juntos ambos Cabildos, el secular y el eclesiástico,
trasladándose en comitiva a la iglesia de Santiago, donde se celebraba
la misa, siempre con sermón alusivo al hecho glorioso que se conmemoraba,
a cargo de un predicador de los más famosos del reino. Paralelamente
a la fiesta de San Luis, la del Corpus había ido adquiriendo tal desarrollo,
que con vistosa y magnifica procesión, los altares que las comunidades
ponían a las puertas de sus conventos, el adorno de la plaza que corría
a cargo del Ayuntamiento, las danzas, las representaciones de autos sacramentales,
y, sobre todo su excelsa significación terminó por sobrepujar
a cuantas otras solemnidades se celebraban, haciéndose costumbre que
todas las fiestas y festejos tuviesen lugar desde el mismo día del Corpus
hasta el de la octava o el domingo siguiente. Quizás por esto y, poco
a poco, la festividad de San Luis fue quedando reducida a la misa y sermón,
siendo también otra causa de su decadencia las cuestiones protocolarias
o de etiqueta que llegaron a agriar las relaciones entre el Cabildo secular
y el eclesiástico.
Pero al llegar el año 1887, la feliz unión de todas las autoridades,
la identificación del cabildo catedral con el Ayuntamiento y muchas otras
circunstancias y valores, dieron por resultado las magníficas fiestas
que se organizaron para subrayar espléndidamente el cuarto centenario
de la reconquista de Málaga, reanudándose así la fecha
tradicional, desde 1492, de los festejos malagueños. La procesión
de la Virgen de la Victoria, la cabalgata histórica representando con
toda propiedad y lujo de detalles la entrada de los Reyes Católicos y
su ejercito, exposiciones de plantas y flores, certámenes literarios,
iluminaciones, regatas, conciertos, corridas de toros, etc. hicieron de aquellos
festejos algo definitivo que marcó la pauta para muchos años.
Como dato curioso, y a guisa de muestreo, podemos reseñar las fiestas
de 1888, en las cuales hubo comitiva encabezada por la Guardia Civil a caballo
y Guardia Municipal montada, banda de música del Regimiento de Borbón,
secciones de Marina, Artillería e Infantería (Regimiento de Borbón
y Cazadores de Cuba) Carabineros, Guardias Municipales, serenos y guardacalles,
después un landeau Grand-Dummond con cuatro reyes de armas y seis palafreneros
y, finalmente, la banda de música del Batallón de Cazadores de
Cuba y una escolta de caballería.
Al día siguiente, 16 de agosto, desfiló una cabalgata histórica,
representando la entrada triunfal de los Reyes Católicos y su ejercito
en Málaga, y en la que intervinieron quinientos hombres a pie y a caballo.
Se celebró también aquel año una fiesta popular en la
Caleta y en el valle del Limonar, encendiéndose una iluminación
artística desde la fuente de Reding hasta el arroyo de la Caleta, y además
el Paseo del Limonar; hubo juegos, bailes y cantes flamencos, se otorgaron diversos
premios consistentes en medallas de oro y plata y, finalmente, se instaló
por la Junta de Festejos, como caseta oficial, una tienda de campaña
a la entrada del Limonar.
En 1900, se celebraron las fiestas en el Muelle de Heredia y en la Alameda,
instalándose la caseta municipal en la primera de ambas vías,
y se montó una exposición industrial en la Plaza de Riego, hoy
de la Merced.
Entre otras novedades, ya avanzado el siglo, figuran, en 1926, una batalla
de flores nocturnas; en 1929, la romería de la Virgen de Zamarrilla a
la Colonia de Santa Inés, organizada por la propia cofradía; en
1930, carrera infantil de automóviles en el Parque; Feria de muestras
y de ganado. La Patrona de los pescadores, la Virgen del Carmen, se trasladó
a un islote provisional, construido por el arquitecto don José González
Edo, donde fue venerada por las gentes de la mar.
Los toros han sido una constante en la Feria de Málaga. Un número
fuerte y regular en su programa.
A lo largo de estos años, han ido desfilando por el coso malagueño
los maestros de la tauromaquia, unos más que otros, lógicamente:
Diego Prieto "Cuatrodedos". Francisco Carvajal "El Pablo de Málaga".
Miguel García "El mellado de Sevilla". Manuel Fuentes "Bocanegra".
Salvador Sánchez "Frascuelo". Rafael Molina "Lagartijo".
Luis "Mazantini". José Gómez, "Gallito". Juan
Belmonte; Rafael González "Machaquito". Manuel Molina "Algabeño
Chico". Vicente Pastor. Joselito; Gaona, los de la dinastía de los
Mejías, Bienvenida, Niño de la Palma, Manolete, Chicuelo, y un
largo etc. en el que debemos incluir a todos los que están contribuyendo
actualmente con su arte a la alegría de la fiesta nacional.
En competiciones deportivas, prácticamente todos los deportes, en mayor
o menor grado, han tenido un lugar en el programa, aunque éstos fueron
disminuyendo al surgir las Fiestas de Invierno.
Entre otras actividades, las exposiciones de pintura y fotografías,
cine público (programado en 1926), marionetas, fuegos artificiales, batallas
de flores, concursos de pintura, de cantes de Málaga y de carrozas, cabalgatas
y ferias de ganado, tuvieron también un lugar importante en la programación.
Con los festejos de 1887 comienza a utilizarse en Málaga el Cartel de
Feria, heredero de los carteles de Toros que ya veíamos en nuestra ciudad
en 1840. Para anunciar estos festejos de 1887 se encarga el cartel al afamado
pintor de la escuela malagueña Joaquín Martínez de la Vega.
La ubicación de la Feria tiene también muchas alternativas, ya
que la vemos trasladándose, desde el muelle de Heredia y la Alameda,
a la Caleta y el Limonar, después al Parque, más tarde a Martiricos,
para volver de nuevo al Parque y, posteriormente, al Polígono de la Alameda
y a sus ubicaciones relativamente recientes de El Viso y Teatinos. El 15 de
agosto de 1998 se inauguró un recinto ferial de 512.000 m2. en el antiguo
Cortijo de Torres, dotado de todas las infraestructuras y servicios necesarios.
También las fechas son cambiantes. Se mantienen en la segunda quincena
de agosto hasta 1935; después, ya en 1942, se adelantan a la primera
quincena del mismo mes; a partir de 1960, comienza el último sábado
de julio para terminar la primera semana de agosto; y en la actualidad gira
en torno al 19 de agosto, conmemoración de la incorporación de
Málaga a la Corona de Castilla por los Reyes Católicos.
Nuestra Feria tiene un carácter peculiar, distinto del resto de las
capitales andaluzas, con un calendario que le viene dado por motivos conmemorativos
y religiosos y no económicos. No hay cosecha que celebrar ni ganado que
vender. No es feria de agricultores ni de ganaderos. También es la única
en la que, en muchos años, se le quita el nombre de feria utilizándose
la denominación de "festejos", quizá por motivos de
no encontrar en ella los componentes de una feria integral al estilo de otras
ciudades andaluzas.
Con motivo de la celebración del V Centenario de la Reconquista (1987),
la Feria de Málaga adquiere los rasgos de identidad que actualmente conserva.
Se impulsa la Feria como un gran espacio ciudadano abierto a la cultura. Dentro
de los distintos bloques de actividades que aúnan lo lúdico, lo
cultural y lo didáctico, unos se reorganizarán ofreciendo un nuevo
diseño y presentación al público y otros se crearán
dentro del programa de Feria.
Se inicia la Feria de Málaga el viernes de la semana anterior a la del
19 de agosto. Pero antes de la medianoche, miles de malagueños y visitantes
se congregan delante del balcón principal del Ayuntamiento, en pleno
Parque de Málaga, para escuchar el ~~Pregón de la Feria~~ que
inaugura oficialmente la misma. A las 12 en punto comienza un gran espectáculo
de fuegos de artificio, luz y sonido. Durante media hora, má s de 4.000
Kgs. de materiales pirotécnicos llenan de luces multicolores la noche
malagueña. En los diversos escenarios instalados en el Parque, miles
de personas de todas las edades se divierten y disfrutan de esa primera noche
de feria que se prolonga hasta altas horas de la madrugada.
El primer sábado de Feria, a partir de las 11 de la mañana, en
el Paseo central del Parque, frente al Ayuntamiento de la ciudad, se congregan
gran cantidad de caballistas, carretas y enganches bellamente engalanados, así
como numeroso público, para presenciar el inicio de la Romería.
A las 12 en punto, en la escalinata de entrada a la Casa Consistorial, el Alcalde
hace entrega de la bandera de la Ciudad de Má laga al abanderado que
la conducirá en multitudinaria y colorista romería, al Santuario
de Nuestra Señora de la Victoria, Patrona de Má laga, donde le
será oficiada una misa y realizada una ofrenda floral. Una vez finalizado
el acto, los romeros se trasladan al centro de la ciudad para seguir la fiesta,
y en espera de la inauguración del Real de la Feria al anochecer.
Son las 9'30 de la noche del sábado cuando el Alcalde de Má laga,
entre miles de malagueños, acciona el interruptor que pondrá en
funcionamiento los cientos de miles de puntos de luz que iluminarán durante
nueve noches el Real de la Feria malagueña.
Poco después, todos los paseos, casetas y atracciones se llenan de un
público bullicioso, dispuesto a disfrutar de la fiesta desde el primer
momento.
Con un número próximo a las 200 casetas, se prepara el Real de
la Feria para recibir a malagueños y visitantes. Dispone también
de un sector de carruseles y atracciones típicas de feria, así
como de zona de aparcamiento para miles de vehículos y por supuesto,
de todos los servicios sanitarios y asistenciales necesarios en un recinto que
diariamente recibe la visita de cientos de miles de personas.
En este espacio ferial donde, al igual que en el Centro Histórico, participan
la mayoría de los colectivos de la ciudad, se desarrolla un programa
de actividades impulsado por el Ayuntamiento de la Ciudad.
En el podemos encontrar un Auditorio Municipal donde se suceden las actuaciones
de artistas y grupos de renombre local y nacional; una Caseta de Verdiales donde
se congregan la actuación de Pandas de Verdiales en sus tres estilos
(Montes, Comares, Almogía) y la convivencia de todos los amantes de esta
manifestación popular; la Caseta Municipal Infantil, que pone en escena
diariamente la actuación de grupos y artistas del mundo del teatro y
que al mismo tiempo sirve como vía de expresión de grupos locales;
una Caseta Municipal de la Juventud, dedicada a este sector poblacional y que
recoge un programa que ofrece las últimas tendencias musicales.
El Centro de la Ciudad invita a la alegría y a la fiesta. Todas sus
calles, con la de Larios como anfitriona, acaparan la atención de malagueños
y visitantes, convirtiéndose en un gran espacio ferial que durante el
día recoge actividades encaminadas a difundir la má s importante
manifestación de la cultura popular malagueña.
Entre las actividades que ocupan el Centro Histórico podemos citar,
la Fiesta de Verdiales, que pone al alcance de ciudadanos y visitantes este
original legado de arte popular; un Festival de Folclore Internacional, con
el objetivo de servir de intercambio entre diversas culturas y mostrar al ciudadano
el folclore de Málaga, España y el Mundo. Tampoco olvidamos a
los niños en nuestra Feria del Centro ya que en el espacio denominado
Feria Mágica en el Parque y que está situado en el lateral sur
del Parque de nuestra Ciudad, los más pequeños pueden disfrutar
con un mini parque de atracciones, payasos, magos, títeres, teatro infantil,
pasacalles y un gran número de actividades para su entretenimiento.
En los bares, cafeterías y casetas dispuestas al efecto, podrán
disfrutar y saborear los famosos y generosos vinos de la tierra, así
como degustar la gran variedad de "tapas" preparadas para acompañarlos.
Entre flores, farolillos, atuendos típicos, bailes y música, el
centro se transforma, durante las horas centrales del día, en el gran
espectáculo de diversión y alegría, en el que los asistentes
son a la vez espectadores y actores.
Sobre la Feria Taurina de Málaga, podemos decir que por el número
de corridas y por la calidad de los espadas, Málaga cuenta con la feria
taurina má s importante del verano en España. El coso de la Malagueta
se viste de gala durante su Feria de Agosto, y el Ayuntamiento de la ciudad
premia con un artístico capote de paseo al torero que haya realizado
la mejor faena taurina.
Igualmente, se ha dotado a Málaga de un concurso de prestigio, por la
importante participación sobre el mundo del caballo. El Concurso de Doma
y Enganches Ciudad de Málaga.
Como cierre de la Gran Fiesta de Málaga, se ha evolucionado de una moraga
simbólica a una gran Fiesta de clausura en la que se suceden las actuaciones
de prestigiosos artistas junto con el folclore de nuestra ciudad, teniendo un
broche de oro con un macro espectáculo de fuegos de artificio aéreos
que durante treinta minutos iluminan nuestra ciudad.