Niños inapetentes

Publicado en el número 48-abril-junio de 2012- de la revista CONCAPA Informa)

La llegada del verano suele ir asociada a la inapetencia infantil. El comienzo de las vacaciones, los cambios de ritmo, etc. suelen ser algunos de los factores.

La observación de los hábitos alimentarios del niño por parte de los padres es fundamental. De esta forma podrán apreciar si la pérdida de apetito es porque ha tomado más alimentos cada poco tiempo, si es porque está comiendo chuches, porque no le gusta la comida casera o porque realmente no tiene apetito.

Hay otros datos que también hay que tener en cuenta. Por ejemplo, los niños se encuentran inapetentes como reacción antes dificultades emocionales.

Pero también puede suceder que sea una respuesta a una conducta inadecuada de alimentación, como el uso de castigos para obligar a comer.

Otra opción que hemos de contemplar es que se trate del efecto de una enfermedad.

En cualquier caso no tiene porqué corresponder lo que el niño necesita con lo que los padres consideran que debería comer. Con frecuencia, los padres se inquietan sin motivo por no considerar las necesidades reales y particulares de sus hijos.

Hay que tener en cuenta que la capacidad gástrica del niño no es como la del adulto, por lo que la pregunta que nos tenemos que hacer es ¿cuánto debe comer mi hijo?. Pues depende del ritmo de crecimiento y desarrollo.

 ALGUNAS ESTRATEGIAS

Si verdaderamente consideramos que el niño no come lo que debería y que esto está afectando a su desarrollo, podemos utilizar algunas estrategias que nos ayuden:

- Darle al niño lo que más le guste, siempre y cuando se trate de productos sanos: frutas, verduras, pescados, carnes… y, en todo caso, presentarlas de modo atractivo para que le entren por los ojos.

- Respetar sus preferencias y aversiones con respecto a los alimentos.

-Servirle cantidades pequeñas, de modo que si quiere más, pueda repetir, pero no se enfrente a un plato llenísimo de entrada.

- Servirle en platos y utensilios adecuados para su edad. Es fantástico si, además, nos ayuda a poner la mesa e incluso a elaborar algún plato.

- Hacer de la alimentación un momento agradable y, a ser posible, familiar.

- Limitar el tiempo de la comida a 30-40 minutos y, después de ese tiempo, retirar lo que no se haya tomado.

Si se ha quedado con hambre, probablemente comerá más en la siguiente comida.

- Disminuir la cantidad y frecuencia del consumo de líquidos, ya que estos disminuyen la sensación de hambre.

- Establecer horarios regulares para las comidas.

LO QUE NO SE DEBE HACER

- No dar helados, bollos o chocolates entre comidas, porque su gran contenido de azúcar no deja que aparezca la sensación de hambre.

- No obligarle a comer.

- No mostrar irritación o enojo cuando rechaza la comida.

- No permitir que tome demasiado liquido antes de la comida.

- No obligar al niño a dejar el plato vacio.

- No permitir que el niño juegue o vea la televisión mientras come, porque esto le distraerá.

- No ofrecerles un plato alternativo.

Finalmente, recordar que los niños se sienten mejor si se respetan sus rutinas establecidas (les ayuda a centrarse el comer siempre en los mismos lugares) y que lo ideal es una comida variada y completa, aspecto que los padres deben tener en cuenta en la alimentación familiar  orientación  médico en casa.

 

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