La vacación

Siempre ha sido un concepto difícil y confuso para mí, pero vivir en España me lo ha complicado muchísimo más. Las vacaciones se aprovechan distinto en cada lugar y cada persona, pero el abismo es enorme cuando vienes de un país en el que la posibilidad de gozarlas son mínimas (a veces nulas) y vas a otro donde se aprovechan.

Nunca he tenido vacaciones propiamente dicho. Al menos no de la forma en la que todo el mundo se supone las conoce: el verano en el que no haces nada. Cuando era pequeña, mis padres me inscribieron a todo tipo de clases de verano porque ambos trabajaban. En teoría era como ir al colegio pero un poco más tarde.

Me gustaría decirles que todo lo que vi en ese periodo lo aprendí, pero no. Se supone que para estas alturas mi hermana y yo ya seríamos unas súper-mujeres campeonas en deportes, cocina, baile y música. Así como las Middleton, pero no lo somos. Las vacaciones con playa y descanso siempre eran en un mes adecuado para toda la familia o más bien para pedir permiso en la escuela y el trabajo.

Al crecer incluso trabajé en uno de esos campamentos de verano y mis amigos trabajaban en el cine. Todos éramos bastante proletarios y ya queríamos un dinerito para gastar a nuestras anchas. Cuando llegué a la universidad me inscribí a las clases de verano para adelantar, o mejor dicho para no atrasarme porque cada vez que estudié fuera de México llevaba menos carga académica.

Pero España ha sido un hito en mi vida. Aquí hay vacaciones sí o sí, porque -digamos- las costumbres son distintas.

Empecemos por México: la Ley Federal del Trabajo da 10 días de vacaciones al año, que se empiezan a gozar después de los primeros 365 días, o sea que el primer año no hay nada de ir a ningún lado. Después parece que la cosa mejora y por cada año de antigüedad te dan un día más…hasta que llegas a los 15 días o te arreglas con la empresa sobre el tema. Claro todo eso si es que existe un contrato apegado a la ley, o dejémoslo en que exista un contrato de algún tipo.

Para España, según me han contado, una persona tiene un mes de vacaciones fijo al año. Por muy mal que te vaya son 20 días con sus 5 fines de semana. Claro, que si tienes más jerarquía y antigüedad pues la cosa mejora. Así que casi todo el mundo se toma por lo menos unos cuantos días en el verano, la mayoría viaja, pero como están los tiempos ya no tanto.

Aún así es posible ver ciudades, como Madrid, casi desiertas. Negocios con letreros que dicen que por vacaciones todo julio o todo agosto (o los dos) estarán cerrados. Comprenderán que si me impresiona ver tiendas cerradas en domingo, también me sorprenden los letreros de vacaciones en las persianas de muchos locales.

Por desgracia -o quizá gracia de lo que vine a hacer aquí- yo no tengo este tipo de vacaciones. El año pasado y este me la he pasado trabajando. Mis vacaciones últimamente son en Navidad. No me quejo, estoy acostumbrada a hacer cosas mientras los demás se van. No me ofende ni nada, pero me gustaría que la gente en México tuviera la oportunidad de descansar como se debe.

Tal vez en España el descanso está sobrevalorado pero en México definitivamente está mal evaluado. Será la economía o las costumbres o lo que quieran pero creo que todos nos merecemos unos cuantos días para salir de la rutina, disfrutar de la gente que queremos y hacer lo que nos dé la gana…en el mes que mejor nos quede. ¡Ay! ya quiero que sea diciembre.

Category: Vacaciones  Tags: , , ,
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. Both comments and pings are currently closed.

Comments are closed.