Después de un intenso curso donde a mayores de las responsabilidades de uno mismo y de la universidad tuve que cargar con peleas en secretaría y con el tema del Erasmus, me voy definitivamente de Madrid. Ya no me queda nada aquí: ni maletas, ni libros, ni ganas de estar. Es una sensación rara, después de tantos años con el mismo ritmo de vida, las mismas responsabilidades y los mismos sitios, aún no soy consciente de que pobrablemente, me vaya para no volver a vivir aquí. Pensándolo bien y partiendo de que a mí Madrid nunca me gustó, igual es un buen negocio.
Me voy cargada con todas mis maletas, mis libros, mis apuntes, todos los recuerdos… pero también con la maleta para Finlandia ya preparada.
Quien lo vea desde fuera igual le parecerá una tontería, pero saber que cierro un capítulo de mi vida y abro uno nuevo da una sensación por dentro muy extraña. Triste porque te vas, pierdes relaciones, costumbres; pero contenta porque vas a vivir cosas nuevas y experiencias que nunca pensaste. Y como se te vaya la cabeza más allá: ¿y si no vuelvo? ¿y si allí me salen oportunidades y me tengo que quedar? o más allá aún: ¿y si las cosas salen mal y soy la primera que vuelve corriendo?
Ni yo lo sé ni vosotros adivináis el futuro, así que dejaremos que el tiempo pase para ir teniendo respuestas a todas las preguntas (¡¡y que no me las cambien!!)
5 años en Madrid dan para todo esto:
Y para conocerte a ti =)
.M.















