Archive for the Category »Vacaciones «

Castillo de Peñaranda de Duero

Category: Vacaciones  Comments off

Adrada de Haza 2014

Vacaciones de verano

Category: Vacaciones  Comments off

Dejate seducir por las maravillas arquitectonicas de Ciudad de Mexico

La Ciudad de México es una de las capitales más bellas del mundo. ¡No es fácil encontrar en todo el globo una urbe con sus características! ¿En qué lugar conviven los vestigios arquitectónicos aztecas, frente a frente, con las construcciones religiosas y majestuosas como la Catedral de México? Los altares de la antigua Teotihuacán se encuentran cara a cara con las construcciones modernas más deslumbrantes y, esto, es simplemente una espectáculo urbano de lujo. ¿Estas preparado para disfrutar de los mejores tours?

Déjate seducir por las maravillas arquitectónicas de Ciudad de México y disfruta de un recorrido en la línea del tiempo que te llevará a viajar hasta los primeros siglos de la antigua Teotihuacán, pasando por la época del virreinato español, hasta la revolución mexicana y nuestros días.

Mencionar a las obras arquitectónicas más deslumbrantes es prácticamente imposible ¡son tantas! Por ello se presentará una lista de esos sitios imperdibles para que los visites durante tu estadía en el D.F.

  • El Templo Mayor de Teotihuacán: los mexicas creían que esta construcción representaba el centro del universo y por ello no podía trasladarse de lugar. Este recinto sagrado se extendía en una plaza de 350 x 350 metros. Actualmente queda sólo un poco de todo aquello que fue sagrado en los tiempos pre hispánicos, sin embargo, la muestra es suficiente para que puedas imaginar lo que fue esta antigua ciudad Azteca. Eso sí, en sus alrededores las cúpulas de las iglesias católicas, se levantan recordándonos otro periodo histórico.
  • La Catedral Metropolitana de Ciudad de México. ¡Maravillas arquitectónicas si las hay! Ésta no puede definirse de otra manera que no sea: majestuosa, soberbia e imponente. Ubicada en la Plaza de la Constitución se posiciona como una de las obras de arte hispanoamericano más importante de todos los tiempos. De estilo barroco y exquisito la catedral posee cinco naves y 16 capillas laterales. ¡Es inmensa y perfecta! Otra cuestión a destacar es que sus creadores no escatimaron en detalles.
  • Torre Latinoamericana. Fue hasta hace poco tiempo la edificación más alta del país. Y desde 1956 custodia los cielos de la capital de los Estados Mexicanos. Aunque el Word Trade Center la ha superado en altura la torre sigue siendo uno de los sitios a visitar durante tu estadía en el D.F.
  • Castillo Chapultepec. Engalana los picos más altos del cerro con el mismo nombre y no sólo ofrece una vista panorámica inigualable de Ciudad de México sino que además es el único Castillo Real en América. El virrey de España lo usaba como castillo de verano. Sus jardines en altura son perfectos ¡resulta imposible no enamorarse de ellos!
Chapultepec

Castillo Chapultepec

  • Torres de Satélite. Ubicadas al norte de Ciudad de México se posicionan como una de las obras artísticas más importantes del país. Se encuentran sobre la a avenida principal Anillo Periférico en su tramo norte. En una de las rotondas emergen los cinco prismas triangulares de distintos colores y alturas que le roban el protagonismo a las estrellas del cielo.

Como podrás darte cuenta, las maravillas arquitectónicas en el D.F son tan diversas que te dejarán sin palabras y te trasladaran hacia todos los tiempos. ¡Que disfrutes de tu estadía! ¿Ya tienes reservados tus hoteles en Ciudad de Mexico?

Agostina Nicoletti

Fuente de imagen: Flickr

Autor: Joseph Martinez

Category: Vacaciones  Comments off

Explorando el mapa: Cómo organizar un viaje de principio a fin

Hace tiempo que le estoy dando vueltas al tema de hacer una sección de viajes en el blog, pero nunca me he acabado de decidir. Hasta ahora. Después de escribir mi post sobre Islandia para el blog invitado en colaboración con Mangiare a Mesa Puesta y Mamás Full time me acabé de convencer. A mi me encanta viajar y me encanta organizar mis viajes, me atrevo a decir que lo disfruto casi tanto como el viaje en sí… bueno, quizás no tanto, pero me gusta mucho. Así que me he dicho ¿por qué no escribir en el blog sobre algo que me gusta tanto? Y aquí estoy, inaugurando mi nueva sección “Explorando el mapa”. Procuraré publicar todos los viernes, para empezar el fin de semana soñando con destinos lejanos… y cercanos también :)

explorando el mapa

¿Y qué mejor manera de empezar una sección de viajes que hablando de cómo organizar un viaje? Pues eso, para inaugurar mi sección os voy a contar los pasos que sigo yo para organizar mis viajes. Os confieso que no soy nada de viajes organizados, los circuitos no son lo mío. Cuando me voy de vacaciones prefiero elegir destino y luego buscarme las castañas por mi cuenta. Estos son los pasos que yo suelo dar, por si a alguien le pueden interesar:

  1. Elegir destino. Obviamente. Creo que este paso no necesita más explicación.
  2. Buscar medio de transporte. En nuestro caso normalmente es el avión. Si el destino está en Europa, suelo mirar todas las compañías de bajo coste (y las no tan bajo coste) con las que suelo volar a ver si hay vuelo directo al destino o si es necesario hacer escala en Madrid o Barcelona, si no lo encuentro suelo mirar desde aeropuertos más grandes como Madrid u Oporto. En el caso de que el destino no sea europeo, suelo mirar en páginas de búsqueda de vuelos como edreams o kayak… y también directamente en las páginas de las compañías aéreas como iberia, klm, tap… Esta es la parte más tediosa porque normalmente invierto mucho tiempo para intentar encontrar el mejor precio. Mi récord actual está en un viaje que hicimos a Oslo con itinerario Santiago-Alicante-Oslo-Madrid-Santiago y nos salió todo por 60€.
  3. Cuando y atengo claro qué ciudades y sitios voy a visitar, y ya tengo las fechas claras paso al siguiente paso, reservar alojamiento. Para esto normalmente uso dos páginas web: booking y tripadvisor. En tripadvisor busco los alojamientos con mejores críticas, miro fotos y opiniones de otros viajeros… y luego, una vez que me he decidido, con booking compruebo la disponibilidad para las fechas que me interesan y reservo. Alguna vez he reservado directamente con el hotel, pero normalmente me encuentro mejores precios si lo hago a través de booking.
  4. Una vez que están el transporte y el alojamiento solucionados lo siguiente que hago es empezar a planear la visita. Para ello, mi principal fuente de inspiración son la página web de turismo del país o ciudad en cuestión y algunos blogs de viajes. Alguna vez, además me he puesto en contacto directo con las oficinas de turismo o inlcuso con la embajada del país por mail y me han mandado folletos y mapas a casa. Normalmente son muy agradables y te mandan toda la información que les solicitas. Normalmente… aunque alguna vez me he topado con bordes.
  5. Buscar información de utilidad sobre mi destino. Esto ya lo hago más adelante, unos días antes de salir. Busco información sobre el tiempo que va a hacer en la zona para saber qué ropa llevar, si es necesario llevar adaptadores para la corriente, cuál es el mejor transporte para llegar del aeropuerto al centro, si es necesario hacer un seguro sanitario (yo recomiendo siempre que sí)… ese tipo de cosas.
  6. Y finalmente, una vez en destino, lo que suelo hacer es dirigirme a la oficina local de información turística. En estas oficinas siempre te dan información útil sobre qué sitios visitar, horarios de apertura, precios si es el caso, mapas de la ciudad y alrededores… incluso algunas veces organizan excursiones también por los alrededores. Para mí, la oficina de información es una visita obligada en todos los viajes.

Organizar un viaje siguiendo estos pasos requiere mucho tiempo, yo suelo invertir muchas horas buscando información, alojamientos y vuelos, pero al final vale la pena. Obviamente, contratar un viaje organizado o un circuito es mucho más fácil (aunque también bastante más caro que organizarlo por tu cuenta) sólo tienes que decidir el destino y ya te dan todo hecho, pero ese tipo de viajes no son para mí. Yo no quiero ir con prisas, sube de autobús, baja de autobús, saca la foto aquí, parar en la tienda de recuerdos que te dicen… no sé, yo soy más de organizarme yo misma, decidir qué es lo que quiero ver y gestionarme mi tiempo. E igual hoy me entretengo más en este sitio porque me encanta y no me da tiempo de ver aquel otro, pero no pasa nada, ya lo veré mañana, no sé si me explico.

¿Qué me decís, sois más de viajes organizados o de buscaros las castañas?

Category: Vacaciones  Comments off

Que la vie soit comme une brise légère

A veces uno, sin saber muy bien cómo, termina en un pueblito del sur de Francia junto con los abuelos del recién exnovio de una de tus mejores amigas. Sin exnovios (ni mejores amigas), Jacques y Huguette –los abuelos–, así como Elizabeth y Frédérick –los papás de Victor–, se dedicaron por tres semanas a apapacharme y a presentarme, de una manera sumamente cariñosa y glotona, la campagne francesa. Días de vivir y comunicarse alrededor de los rituales de una mesa. Días que empezaron raros, pero que terminaron como un abrazo. Sé que no exagero al pensar que comiendo formé un segunda familia.

Pero vayamos por partes. El contexto inicial definitivamente fue bizarre: Victor llamaba con frecuencia para contar sus infortunios de recién desnoviado en México; mientras que a mí, la familia solía confundirme con Elisa (la famosa mejor amiga): desde en el nombre hasta en el reconocimiento de hábitos o conocimientos. Largas sesiones de ser Elisa y de reemplantear el “ser mexicano en sus relaciones” (si es que eso existe) para una familia que no habla español y que no entendía por qué Victor volvería solo a Francia.

Por mi parte, aunque nunca les conté, sé que pronto descubrieron que yo venía hecha un manojito de sentires: mi abuelo había muerto hacía dos semanas –estando yo a más de nueve mil kilómetros de su casa–; el chico del que estaba enamorada –y que prácticamente no conocía– llegaría en unas semanas a Paris después de cinco largos meses de espera; el artículo que escribía nada más no fluía y para acabarla de amolar, mi estancia en Grenoble (mi destino anterior) no había sido la más afortunada.

A base de divertidas rutinas –como el distinguir tu lugar en la mesa, qué rol te tocará hoy en la limpieza de la cocina, la sincronía en el comer y demás códigos implícitos– pronto dejé de ser Elisa, para finalmente ser llamada Tziranda (o ‘sirrrandá’). El ritual era el mismo todos los días: petit-dejeuner de té o café, acompañados de una deliciosa rebanada de pan hecho en casa, y mermelada, claro, de frutas cosechadas en el jardín. Midi que podía incluir de todo, pero siempre cortejado por unas ensaladas que todavía extraño. Acto seguido, venía el momento del postre y café debajo de un sombreado charme. Y para finalizar la jornanda, cena en la terraza acompañados del sol cayendo por la pradera. Vida de verano en la que no transcurrían más de dos horas sin volver al encuentro con el cortar, picar, moler, hornear, para luego morder, tragar, beber o sorber. Encuentros que siempre estuvieron acompañados de las más inesperadas pláticas en las que poquito a poco conocí a dos fabulosas y excéntricas parejas.

Dentro de esta coreografía culinaria, mi comida favorita siempre fue el postre. Y de los habituales momentos, el que más añoro es el que sucedía después del café de media tarde, cuando el abuelo se sentaba al lado mío y me acompañaba con una larga y babeante siesta, en tanto yo preparaba el dichoso artículo. De la reivindicación de un yo –tanto individual como, extrañamente, nacional–, al saberme escuchada, acompañada y querida.

Y lo supe el día que festejamos el cumpleaños número 20 de la prima de Victor (que casualmente se llama Elise). Un cumpleaños amoroso con un menú donde sobresalieron los platillos favoritos de la nueva veinteañera. No recuerdo todos los tiempos, pero sé que la entrada consistió de botanas japonesas; de plato principal, pato (a la quién sabe qué –con sonidito francés al final–) y de postre, una inigualable tarta de frambuesas. El vino que galardonó el festejo fue proporcionado por el papá de la festejada, quien ofreció un Saint-Émilion, cosecha 1990.

Una mesa con diez personas que siguió unos códigos muy comunes para todos los ahí congregados, menos para mí: a pesar de todo, en México no se acostumbra –no del todo ni de esa manera– a que todos estén bien sentaditos en la mesa para comenzar el cortejo del paladar, ni tampoco aguardar a que todos hayan finalizado su platillo para emprender la repartición del siguiente y que la distribución sea lo más equitativa posible.

¿O será que este cortés ritual sólo es común a esta familia? No lo sé. Sea como fuere, aquellos códigos, vistos externamente, en ocasiones pueden parecer rígidos; o no tanto: guiños cotidianos y familiares que para alguien que, un poco azarosamente, tiene el placer de compartir dicho momento, son claves y significativos. Comentarte la receta, ver tu reacción hacia los nuevos sabores, relatarte la historia del vino de esa noche y en fin, confiar en que a la mexicana le guste, residieron en consideraciones que de una manera profunda me hicieron sentir parte de aquella cena de aniversario. En cuanto a mí, aquellos gestos del compartir fueron sin duda el toque esencial del sazón y de toda la celebración: del cumpleaños, de mi estancia en Francia, del encuentro con el que ahora es el novio y de todas las cosas que pasaron por mi cabeza durante esas coloreadas –y calurosas– semanas.

Ese día pensé que quizá no era mala idea eso de tener hijos y sobrinos y nietos y muchos agregados culturales (como lo pueden ser las amigas de las exnovias).

Texto de Tziranda Lizárraga como colaboración para el Colectivo Tripa

2013-07-22 23.15.022013-07-22 23.14.532013-07-22 22.59.242013-07-28 21.14.192013-07-23 21.36.482013-07-19 19.54.372013-07-19 20.27.33

Category: Vacaciones  Comments off